Cada vez ando más preocupado por los movimientos de Google y mucho más ahora que se les ocurre la ¿feliz? idea de lanzar un navegador. Y me pregunto: ¿para qué?
Para los conspiranoicos, el plan de Google para dominar el mundo parece ir tomando forma y aunque se empeñen en afirmar aquello de Don’t be evil sigo viendo cierto peligro en sus acciones.
Desde que empecé a escribir sobre tecnología, hace más de 14 años, he vivido numerosos episodios de la denominada guerra de los navegadores y no veo la luz al final del túnel. Es un conflicto eterno.
Los esfuerzos de Mozilla por ofrecer una alternativa seria y decente parecían estar dando sus frutos. El navegador dominante (Internet Explorer) sentía en sus carnes los golpes y tenía que rendirse a la evidencia de que Firefox le estaba comiendo terreno.
Pero el trabajo de años se puede venir al traste. En Google piensan que era necesario crear un navegador como una alternativa más para desarrollar una Web mejor. Mi idea es que abren un nuevo campo de actuación para colocar su publicidad, una de las principales fuentes de ingresos de la compañía.
No voy a desmerecer la labor de los trabajadores de Google, quienes se cuentan entre las mentes más brillantes de este planeta, pero sí me sorprende que la primera versión que exista de Google Chrome sea para Windows y no exista aún versión para Linux. Algo, por otra parte, lógico, pues la penetración de Linux en el mundo está aún muy lejos de la dominación que representa Windows.
Otro dato que me parece curioso es el nombre del navegador (Chrome), una denominación genérica de los elementos gráficos que componen un navegador web.
Tendremos que ver la aceptación de Chrome pero si mantiene la evolución del buscador en los diferentes países (algo difícil la verdad) podríamos ver que el 99% de los españoles lo estarán utilizando. Cruzo los dedos para que no sea así.