Copyright, la herramienta del miedo

El miedo puede llevar a los hombres a cualquier extremo.

George Bernard Shaw

El temor a lo desconocido materializado en avances tecnológicos ha sido la piedra angular sobre la que los propietarios del contenido han construido su fortaleza a la que denominaron copyright, tal y como podemos leer con detenimiento en Ars Technica. En la memoria reciente de cualquier usuario aparecen términos familiares como Napster o DRM. Sin embargo, ese miedo tecnológico se remonta bastante más atrás en el tiempo. La aparición del gramófono, por ejemplo, originó que el compositor John Philip Sousa escribiera un artículo titulado La amenaza de la música mecánica en el que se preocupaba bastante de la copia indiscriminada de sus obras para reproducirlas en dispositivos mecánicos con el consiguiente “daño moral a su propio trabajo“.

Más cercano en el tiempo es el miedo que infundió la fotocopiadora, un invento de Xerox que hizo su aparición en la década de los 70. Por aquel entonces se pudieron leer frases como “no está lejos el día en el que la gente deje de comprar libros“. A toro pasado es cierto que la compra de libros ha descendido notablemente aunque no debemos culpar a la fotocopiadora de ello, sino a un negocio que ha evolucionado hacia otros derroteros y del que sólo los visionarios sacarán provecho.

Puestos a repasar el resto de puntos detallados por Ars Technica lo cierto es que el proceso es reiterativo: una nueva tecnología aparece, los dueños del contenido desconocen su potencial y, en lugar de beneficiarse de ello, utilizan sus recursos para combatirlo. Así que finalizo esta reflexión con las palabras de Benjamin Franklin cuando apuntó que sin continuo crecimiento ni progreso, palabras como mejora, logro o éxito pierden su significado.

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